En Miami existe una isla donde tú eres el visitante… y los mapaches son los verdaderos dueños. No tiene puente, no tiene carretera y no aparece en los planes típicos: para llegar hay que alquilar un kayak, atravesar los manglares y remar hasta tocar su orilla.
Eso es exactamente lo que la hace valer la pena. La remada entre manglares ya es un paseo en sí misma — agua calmada, túneles verdes, silencio — y cuando llegas, los locales salen a recibirte sin ningún miedo. Están más que acostumbrados a los visitantes.
Nosotros fuimos, y el video de abajo es la prueba de cómo se pone la cosa cuando desembarcas.
Antes de que vayas
Son animales salvajes, por muy simpáticos que se vean: no les des de comer de la mano ni intentes tocarlos — a mí por poco me cuesta un dedo, y lo digo riéndome porque terminó bien. Lleva el teléfono en bolsa impermeable, agua, protector solar, y cierra bien cualquier bolso con comida, porque ellos saben abrirlos mejor que tú.
Es un plan de medio día, distinto a todo lo que Miami suele venderle a un turista, y de los que se quedan en la memoria de los niños grandes y chicos. Si quieres que te lo armemos dentro de una ruta por Miami, escríbenos.
Azocar Travel